En Laguarta estamos acostumbrados al rigor del invierno, pero la borrasca Ingrid ha conseguido este año algo que no veíamos desde hacía décadas. Con mucha pena, pero con la responsabilidad que exige la situación excepcional, nos hemos visto obligados a suspender la tradicional hoguera de San Fabián.
Ha sido una decisión difícil de tomar, de esas que pesan en el ánimo, pero que el tiempo ha demostrado necesaria. Como buenos montañeses, acostumbrados a leer el cielo y a ser previsores, seguimos de cerca cada aviso y cada alerta. Aunque nos doliera admitirlo, ya intuíamos que la borrasca Ingrid nos acabaría doblegando; suspender la hoguera era, sin duda, la decisión más serena, sensata y certera.
Ingrid ha logrado romper una racha de 20 años consecutivos de hermandad en torno al fuego. Se quedan en pausa, solo por unos días, el aroma del vino quemado y el poncho, el calor de la buena brasa y esa charla compartida que tanto nos une. Queda interrumpida una tradición que, durante dos décadas y contra viento y marea, siempre había conseguido que la llama volviera a prender en nuestra plaza.
La determinación se fraguó el pasado miércoles. Analizando la evolución y los mensajes y alertas, las previsiones de nuestra web amiga @Meteosabi, los serrallapuertas recibimos a través del grupo de WhatsApp el mensaje que nadie quería leer: las condiciones adversas nos obligaban a "no prender foguera".
Los datos registrados hoy por la estación meteorológica de Laguarta (nuestra ya inseparable ventana al clima gracias a nuestro vecino Pedro Marín) no dejan lugar a dudas sobre la magnitud del temporal:
Precipitaciones de más de 27 litros recogidos en forma de nieve fundida (hasta media tarde), temperaturas con un ambiente gélido que se ha movido entre los -3.9 °C y los -1.7 °C y unas fotografías de postal con espesores de nieve superiores a los 15 cm, desde primera hora de la mañana.
El quitanieves, residente en el vecino pueblo de Campodarve, para las 08.30 de la mañana, ya había realizado 4 pasadas y el viernes había realizado el preventivo de salar la carretera. Cuando a las 11.00 se cerraba el Puerto de Monrepós a camiones y furgonetas, y solo se podía "mal circular" turismos con neumáticos de nieve, el quitanieves volvía a pasar limpiando nuestra carretera A-1604.
A esta hora, el humo ya no guía el camino de vuelta a los serrallapuertas, ni hay brasas compartidas ni ese olor a poncho que suele inundar el valle el sábado más cercano a San Fabián. La tradición se ha pausado, pero el espíritu de la fiesta permanece intacto: el fumo de as chamineras eleva hoy nuestros brindis y pensamientos hasta el cielo.
No renunciamos a nuestro encuentro. Hemos decidido posponer la hoguera al próximo 7 de febrero, día en que celebraremos por todo lo alto la festividad de Santa Águeda. Será una cita doblemente especial: cumpliremos con la tradición pendiente de la Foguera para nuestro 'santo barbudo', San Fabián, y seremos las mujeres las que tomaremos el mando para 'pizcar' y gobernar en nuestro día grande.
La borrasca Ingrid nos ha dejado hoy un paisaje blanco y gélido, pero el 7 de febrero nos encargaremos de que el calor de la hoguera y la unión de los vecinos vuelvan a ser los únicos protagonistas en Laguarta."
Como nos "deceban" los abuelos: "Ta la Candelera, una nebera; Pa' San Blas, un palmo más; pa' Santa Aguedeta, la nieve hasta a bragueta"
¡Nos vemos en Santa Águeda!
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Texto: Carlota Albás, Casa Jorge
Imágenes: Pedro Marin (Las Casas Nuevas) y archivo web de Laguarta.































