Desde la noche del 28 al 29 de Agosto de 1942, no se había visto nada parecido por estas tierras. En esa fecha la lluvia fue más generalizada, en Boltaña se midió un caudal de 2670m3 por segundo y los especialistas calcularon un periodo de retorno de 500 años, cifras a las que nunca nos hemos acercado.

En Laguarta, quedó en la memoria colectiva. El Barranco de San Salvador destrozó la caseta y la maquinaria de la Central Hidroeléctrica, las acequias, las tomas y debió ser como decían “ de mucho asustar”.

 Pero los cielos volvieron a realizar una conjura. El pasado 2 de Octubre recogimos en Laguarta 12 l/ m2, al día siguiente 25 l/ m2 y el Viernes 4 de Octubre 138 l/m2. De todo lo caído entre las 10,30 h y 11,30 h del viernes, se recogieron 75 l/ m2, en una hora.

 Ello nos lleva a una serie de 175 l/ m2 en tres días, muy concentrada el último, en Laguarta. En Sabiñánigo se recogieron 97 l/ m2 ese día y similar en Aineto. Pero el problema es que aquí está la cabecera de los ríos Guarga y Alcanadre, y como consecuencia de los incendios y la propia geomorfología, no existe una importante capa forestal, que empape una lluvia, tan fuerte y tan rápida.

La mayor racha de viento se dio a las 10.22 am, con 98 km/ h, junto antes del estallido de la mayor tormenta. En esos momentos los barrancos dejaron de tener capacidad y se desbordaron repentinamente, pero mandando sus aguas al Guarga.

 La punta de la crecida comenzó en cabecera sobre las 12 de la mañana, cuando estallaba la segunda tormenta, menos potente que la primera pero con los suelos muy saturados. A las 12,45 horas alcanzó la zona del Molino de Escartín, empezando el Río a saltar a la carretera en varios puntos. Sobre las 13, 15 horas llegaba a la altura del Puente del acceso a Gésera, llegando al nivel del antiguo andador y del mismo puente. Poco después el sistema de desagüe del muro, debajo del nuevo viaducto de la futura autovía, en la entrada de la carretera de la Guarguera, al estar hundido desde hace más de un año, no pudo evacuar la avenida y se forma una presa, que ocupó la carretera , los campos de cultivo, atrapando coches y dejando el Valle incomunicado.




 Fue la conjura casi perfecta. Lluvias extraordinaria, seguidas y muy rápidas, cauces sucios, muy sucios, cunetas de la carretera y alcantarillas sin limpiar de maleza y materiales y al final una presa defectuosa, donde no debería estar.

 Cualquiera que pasa por la carretera ve todavía, los destrozos en los campos, la calzada llena de barro, las cunetas que no existen, el maltrecho puente de Aineto, los contendedores desaparecidos, el firme deteriorado… o puede ver en fotos el coche de Teresa de Gillué, asomando su techo en un lodazal, o como los amigos del Molino de Escartin, trabajan que trabajan, saneando su casa por los desperfectos o han tenido que bajar al cauce a buscar su maquinaria.

  En Laguarta además de lo general de la carretera y lo que se ve al pasar, el balance también es muy negativo. En Barranco de San Salvador cambió de trazado y se ha llevado, parte del acceso a la Central Hidroeléctrica. El camino ha desaparecido, con una gran socavón, en medio, estando las barandillas en el aire y en caso de nuevas avenidas, dejara de existir el camino y la obra realizada.




 Si subes un poco ha tirado paredes del Camino de Fiscal, ha dañado la Balsa de la Central y en la toma del agua se ha llevado esta, así como unos 40 metros de acequia, que han bajado al Barranco. Con lo cual ahora, ni funciona la Central, ni se podría regar. Hace falta hacer la toma nueva y repasar toda la acequia, balsa, tubos…..



Las pistas que existen en la zona norte, junto a la línea, han quedado intransitables, para vehículos. El agua ha hecho barrancos nuevos sobre ellas y no se puede pasar. El problema es que además de mantenimiento de la línea de transporte de alta tensión, sirven para acceder al monte de forma rápida, en caso de un incendio forestal o para su uso normal. Ello supone una situación de grave peligro.

La toma del agua potable de la localidad, en la fuente de las Cambras Superior, en el nacimiento del Guarga, ha quedado llena de materiales arrasados, que es necesario retirar y limpiar, antes que se taponen los tubos que llevan el agua el depósito.




 Si bajamos, es desesperante como han quedado los caminos y las sendas ( como en toda la zona), llegando al lavadero, observamos como el agua se ha abierto un nuevo cauce, se ha llevado parte de una finca particular y ha tirado muchos chopos, algunos de ellos han caído sobre la cubierta del Lavadero dañando las losas. Es necesario también limpiarlo y repasar la obra recientemente terminada.



En la zona de los Molinos el Guarga, se desbordó con mucha fuerza, tiró árboles, erosionó los campos, ha cambiado de curso, ha rellenado badinas o creado nuevas y está muy sucio.

 Quedan otras pequeñas cosas, que no se ven habitualmente, pero si cuando el agua baja como bajó, crea cataratas en el centro del pueblo o hace que la visión del instante, nos deje impotentes y sorprendidos. Pero es tiempo de analizar, de limpiar los cauces llenos de árboles caídos, de arreglar la cunetas que deberían estar limpias, para evitar los problemas que hubo, de arreglar los desperfectos, de prevenir nuevas situaciones como estas y de trabajar todos.

 Por ello estas líneas tienen un mensaje claro y preciso, para quienes tienen que hacerlo, nosotros los vecinos, el Ayuntamiento, el Gobierno de Aragón( con la política forestal, carretera e instalaciones) el Gobierno Central ( Cauces de aguas públicas limpios, ayudas a los vecinos y la economía agro-ganadera) y a todo el quiera que siga existiendo una luz en la Guarguera. Necesitamos apoyos.

                                                                             Laguarta, 17.10.2013

Fotos y Texto: Pedro Marín, nuestro atento Meteorólogo.



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