Y por fin llegó la hoguera, la hoguera en honor a San Fabián, una noche única de fiesta, elegida, para que los "exiliados" laguarteranos, puedan retornar a casa, y celebrar la fiesta más importante de nuestro calendario de Invierno cuando mejor nos convenga, sin aguardar a que sea 19 por la noche, sino, claro, "apañaos íbamos a estar". 

No importa el frío que sacude estas montañas, en este época del año, ni las nieves, ni tan siquiera "las aireras", con las que este año nos sorprendiera, lo único que cuenta es la diversión, la comida, el buen poncho y la alegría que se respira durante su celebración.

 


Pero,  ¿Qué sabemos de San Sebastián y de San Fabian?. Sabemos que el culto del uno ha estado, siempre, unido al del otro. Desde los martirologios más antiguos, juntos ponían ya a sus nombres y juntos permanecen aún hoy, en las Letanías de los Santos.

San Fabián Fue Sumo Pontífice del año 236 al 250, su historia puede resumirse en las líneas de desde la web de Abanto: www.abanto.es le dedican y que por su claridad, tomamos prestadas: "... al morir el Papa San Antero, el clero de Roma se reunió junto con los fieles creyentes, para elegir al nuevo Papa, y que estando allí reunidos, vieron descender una paloma sobre la cabeza de Fabián. No habían pensado elegirlo a él porque todavía no era sacerdote. Pero ante esta señal, lo eligieron, y fue ordenado sacerdote y consagrado obispo. San Cipriano dijo de él: "Fue un hombre muy santo, y la gloria de su martirio correspondió a la gran pureza de su vida". El emperador Decio ordenó en el 250 una terrible persecución contra los cristianos y al primero que mandó matar fue al Papa San Fabián". 

San Sebastián, cuentan, en esta misma web, que "entró a la vida militar para poder ayudar a los cristianos que estaban prisioneros. (...)Dicen los antiguos documentos que Sebastián era Capitán de la Guardia en el Palacio Imperial en Roma, y aprovechaba ese cargo para ayudar lo más posible a los cristianos perseguidos. Pero un día lo denunciaron ante el emperador por ser cristiano. Maximino lo llamó y lo puso ante la siguiente disyuntiva: o dejar de ser cristiano y entonces ser ascendido en el ejército, o si persistía en seguir creyendo en Cristo ser degradado de sus cargos y ser atravesado a flechazos. Sebastián declaró que sería seguidor de Cristo hasta el último momento de su vida, y entonces por orden del emperador fue atravesado a flechazos". 

Durante siglos San Sebatián ha sido invocado para la liberación de plagas, enfermedades y flechas envenenadas, no en vano, es patrono de arqueros y de atletas. Según indican en diferentes fuentes, su nombre, "Sebastián" significa "Digno de Respeto, venerable".

San Fabián y San Sebastián, además de en nuestra Ciudad de Las Estrellas, Laguarta, son celebrados en Abanto, Ainsa, Barrachina, .. y ya fuera de Aragón, además de en la propia Donosti - San Sebastián, en lugares tan diferentes y dispares como :Peñaullan (Asturias) y  Valsinni (Italia).

Enero es el mes de las hogueras, en todo el Alto Aragón, y también en el resto de términos pirenaicos. Si como "Santos Barbudo"s, pueden referirse a San Pablo, San Mauro y San Antón, por la trascendecia, cercanía, y modos de celebración, en estas tierras montañesas les acompañan nuestros San Fabián y San Sebastian además de San Pablo (24 de enero) y San Vicente (22 de enero).

Dice el refranero que: "San Antón, frío y tristón, mete a las muchachas en un rincón; luego enseguida llega San Sebastián, mozo y galán, que las saca a pasear". Muchos de los refranes, de este mes, relacionan el trabajo del campo, la climatología , este en concreto compara nieblas y encapotamientos con "cielos rasos" y "rayadas de cheleras". eso sí, todos nos evocan a pensar, que dado el relajo que este mes pudiera traer para los labradores, el trabajo en el campo exigirá en estas fecha menor dedicación, lo hará rico en lifaras, pasacalles, hogueras, fiestas y tradiciones.



Mientras la tierra duerme, el fuego, símbolo del sol, calentará los hogares, añadiendo para la cristiandad, ritos y celebraciones de orígenes profanos y ancestrales. 

Alrededor de la hoguera, deberemos de girar en el sentido de las manillas del reloj, juntos entonaremos cánticos, nos atreveremos a saltar sus ascuas, a quemar en ellas los malos presagios y pesares sufridos, y el resonar de trucos, esquillas, guitarros y aniseras, darán el color, calor y vida  a nuestras añoradas hogueras, que son nuestras fiestas de invierno.

En Laguarta, y tras la Matacía, llega siempre nuestra hoguera de San Fabian, y sin poder perder ritmo y marcha, en dos semanas, Santa Águeda llegará.

Este año, con vecinos de Gillue, Cañardo y Laguarta, brindamos junto a Josefa, nuestra "Abueleta" más longeva y querida de la localidad, a la salud de Justino. El poncho, este año, nos evocaba al sonido de su risa, de sus cuentos y charradas y al calor de su persona. Seguro que en Huesca, ya preparaba animoso, un nuevo San Vicente pensando en su San Fabián de Laguarta.

 





Tras la misa de campaña junto a la "foguera", degustamos los productos del "Mondongo" y el plato estrella, además de las brasas, fueron las tostadas de Pate, casero, denominación de origen de La Guarguera, con trufa de primera calidad, traída recién recolectada desde Cañardo. Echamos de menos a David, pero Maria José y Manolo fueron unos acompañantes de primera.


También, échamos de menos a los Garzo, al abuelo Garzo y a los jóvenes del 78,  a los de Justa, y a los Molineros del Molino Escartín, y a Gabi de Gillue y a ... pero seguro que para Santa Águeda, estamos todos juntos de nuevo.

Anotar la fecha, Santa Agueda: 07/02/2015, en Laguarta variamos el Santoral en función de la disponibilidad festiva y participativa.

Texto: Karlota Albás
Fotografías: Pedro Marín, José Mª Cudillo y Karlota de Jorge.


Tal como hemos señalado en otras ocasiones, el escribir sobre los temas de nuestro pueblo, tiene el problema que vamos dejando “ islas” en medio del mar, de la información.

Hoy vamos a realizar una parada en una de ellas “ Los Molinos” y en sus caminos de acceso. Están situados a poco más de dos kilómetros hacia el sur de Laguarta, mirando hacia Guara, junto al Guarga. Su antigua llanura fluvial y la de los barrancos que allí llegan, se convirtieron en una gran zona de campos de cultivo.


No hay casi Noticias oficiales de este topónimo, relacionado directamente con el uso de molienda. Sólo en los Libros de Amillaramiento del Siglo XIX ( 1860,70 y 80) figura como un diseminado de Laguarta, compuesto por dos casas habitadas y sobre los 20 habitantes entre las dos.


En el Nomenclátor de la Provincia de Huesca, referido al 31 de Diciembre de 1930 del Instituto Geográfico, Catastral y de Estadística, figuran los siguientes datos :

“ Los Molinos. Clase : Caserío. Edificios Viviendas 2, Otros 1 Total habitantes. Caserío 1 son 6. Caserío 2, son 6. Total 12. Pertenencia Laguarta,

 Término Municipal Secorún.

“Secorún , integrado por Abellada, Aineto, Alastrué, Albás, Arbisa, Azpe, Bail, Bara, Bentué de Nocito, Bescos, Bibán, Binueste, Cañardo, Ceresola, Espín, Fablo, Fanlillo, Fenillosa, Gillué, Iberque, Laguarta, Matidero, Miz, Molino-Escartín, Molinos Los, Orús, San Juan Castiello, Santa María de Perula, Secorún, Sobas, Torre del Portillo, Torrolluala del Obico, Torruella de la Plana, Used, Vibán, Villacampa y Diseminados.”
Total  221 viviendas, 344 edificios de otros usos y 1.416 habitantes de derecho”
Nota. Hemos respetado la grafía del documento.

Las comparaciones, son odiosas con la realidad actual. Secorún fue sustituido en la capitalidad por Laguarta, como hemos contado. De esos habitantes, pasamos a casi desaparecer.

  El nombre de” los Molinos” está vinculado a la actividad, como hemos señalado. No hemos encontrado documentación sobre el tema, pero parecer que ser que siguiendo la tradición oral y los indicios, cuando Laguarta estaba ubicada junto a la vieja Iglesia de San Salvador, se realizaba la molienda junto al Río Guarga, en este lugar. Al igual que la de otros pueblos y Pardinas de la Zona.

Pero el siglo XIV, con su peste, la reducción de población, las malas cosechas , las hambrunas, las guerras y el bandolerismo significó la desaparición del núcleo principal. De igual forma en momentos de gran inestabilidad, quedaban las edificaciones, los almacenes de grano y harina, lejos del núcleo fuerte.

Ello supuso que cuando se rehace Laguarta, donde ahora está, lleva consigo la construcción del Molino que esta junto al Pueblo en el Barranco de San Salvador. Cercano al núcleo de población, defendible, almacenable el grano y la harina en lugar fortificado. Ante la ausencia de mucho dinero o valores de joyas, estos elementos y el ganado, eran el mayor objeto de pillajes y objetivo militar.

Lo anterior significó que poco a poco fue perdiendo importancia   “Los Molinos” junto al Guarga. Primero despoblados con la situación del siglo XIV y luego recuperados con la expansión del siglo XVIII, pero más como “caseríos dispersos” centro productivo primario autónomo. Es cuando empiezan a existir los datos de un uso continuado. Lugar de labranza, ganadería, con su propio horno y suponemos que resistiendo la molienda, hasta que no fuese rentable mantener dos centros tan cercanos y sólo sobrevive el nuevo.

 Las dos casas existentes, están vinculadas originalmente a la familia Villacampa y a los diferentes acuerdos sobre el uso de la tierra.

 

Si salimos de Laguarta por el Camino de Matidero, por detrás de Casa de Pablo, desde la Carretera actual, descenderemos durante medio kilómetro para tomar el camino que lleva a los Molinos. El paisaje esta modelado por el hombre. Desde este camino hasta el que luego sube hasta la curva del Cementerio, existen tres barrancos y numerosas fuentes, hasta el cauce del Guarga.

 


Originalmente fue un gran bosque mixto, compuesto por robles y pinos. Fue cortado en fajas, delimitado con muros de piedra y rellenado allí donde el suelo era escaso. Por sus condiciones de orientación solar, la abundancia de agua en el suelo y la geomorfología, fue terreno ideal para cereal y nabo. Luego también patatas y otros cultivos. Con alguna caseta de piedra entre ellos, donde refugiarse.

Por la cercanía al pueblo, por estar diferenciado de las zonas de huerta , situadas junto al núcleo urbano y el riego, era la mejor zona de cultivo regular de Laguarta. Accesible, cómoda y luego utilizable para el pastoreo, incluso como boalar.

 

 

 Para sujetar las paredes, junto a los caminos de piedra a los lados, se ubicaron robles autóctonos, que delimitaban, sujetaban y eran una base más de la economía. Son los que llamamos “cajigos” (Querqus cerroides) , robles de hoja caduca y lento crecimiento, que también forman parte de nuestra vida ancestral.

De ellos como en el “cochín” se utilizaba todo. El fruto, la bellota (glan) servía de base a la alimentación del ganado y los animales salvajes. También se utilizaba como harina en cocina o para fermentada para elaborar una bebida alcohólica, que nos vincularía con los druidas y con sus poderes mágicos.

 Las hojas y los brotes, sirvieron para recetas medicinales, que aseguraban limpiaban pulmones y malos aires. Su madera es otro mundo. Cuando era posible, se hacía con un secado adecuado las vigas más duraderas, útiles de labranza y aperos. De los menudos e inútiles para estos usos, por pequeños, por grandes, o por irregulares se hacía la leña. Alimentaba los hogares primero y luego las cocinas ahora llamadas económicas que trajo el siglo XX. Sólo descanso su utilización con la llegada de las bombonas de butano, para cocinar.


 

 

 



 Pero como era un bien muy valorado, nuestro “cajigo”, el ingenio hizo que se buscase una estrategia para durar. Esta era muy sencilla, en vez de andar cortando los árboles, que tardaban mucho en volver a crecer, era mejor podar (esmochar). De esta forma desde una altura sobre la cabeza del que medía (distinta vara) se “esmochaban“ las ramas más largas y se utilizaban.

 Si había que esperar que creciese un roble para ser utilizado, por lo menos hacia falta 30 años. Mientras que con este sistema a los diez años se podía volver a cortar y quedaba el tronco matriz, cada vez más grueso y productivo.

Estos troncos cada vez, se hacían más gruesos y con formas más diferenciadas, por las cortas, pero cada vez producían más y en menos tiempo.

 Este es el origen de los “robles milenarios” que se sitúan junto a los caminos que llevan a “los Molinos” o nos permiten regresar de ellos sin volver a pasar por el mismo sitio, o están situados en las paredes de los campos.


 Algunas publicaciones y artículos los definen como “milenarios”. Hasta la fecha nadie ha hecho el pequeño taladro ( sólo lo puede realizar un Técnico, para no poner en peligro el árbol), por lo cual no sabemos si es cierto o no.

Lo que es cierto es que algunos restos de troncos, de algunos cortados hace unos años (y no son los mayores), permiten contar los anillos y llegar hasta más de 500 años. Pero este es un dato anecdótico. Es seguro que algunos de ellos han visto pasar generaciones y generaciones, vieron los acontecimientos del siglo XIV, vieron como cada vez caras diferentes los ”esmochaban”, han conocido diferentes climas, compañías ….y saben mucho. Tienen muchas historias en su memoria, que están deseando transmitir.


Por ello te aconsejamos, que te pierdas entre sus caminos, contemples sus formas, veas las especies vegetales o animales asociadas, escuches el aire entre sus ramas y dejes que te cuenten sus historias…. que sucedieron entre amaneceres preciosos, atardeceres con los colores más bonitos o bajo unas estrellas brillantes.  Que ahora han descubierto que este es uno de los mejores sitios para mirarlas. Para nosotros no es nada nuevo, como nuestros “Cajigos” que no puedes abrazar, por lo grandes que son en todos los sentidos, pero ellos te abrazan sólo con mirarlos con tranquilidad.


Texto: Pedro Marín
Fotografías: Karlota Albás



Buenos días, Serrallapuertas. Los afortunados vecinos, amigos y moradores de nuestra localidad disfrutan hoy de este espléndido amanecer.




Mientras, también hoy, los Serrallapuertas emancipados, exiliados y currantes forzosos lejos de nuestro paraíso, amanecemos de la manera que nos adjunta hoy Alberto Garzo en la Capital Aragonesa, (Capital, con permiso de Laguarta, claro está).



Por esta "cochina y sana" envidia, además de por lo orgullosos que estamos de nuestro pueblo, os adjuntamos, al pie de esta entradica, el resumen Climatológico de Laguarta, fruto del trabajo "concienzudo, tenaz, perseverante y desinteresado" de nuestro colaborador, escritor, meteorólogo y protagonista altruista del "Cuore Laguarterano", DON PEDRO, a partir de hoy, en lugar de "Mariano Castillo, calendario zaragozano", será "Pedro Marín, calendario Laguarterano".

De este tipo, tan querido y peculiar, también son las instantáneas que siguen... Como veis y comprobáis, por algo Laguarta va a ser un referente ASTRONÓMICO MUNDIAL, con su proyecto de Ciudad de Las Estrellas.

 


Podríamos acogernos al refranero popular, y predecir nuestro tiempo a la manera de antaño, refraneando: 

Enero frío y sereno, inaugura un año nuevo.

Enero, el friolero, entra soplándose los dedos

Por San Vicente, helada o corriente.
De los Santos frioleros, San Sebastián el primero; 
detente varón, que el primero es San Antón.

Sin embargo, Don Pedro es un hombre de ciencia y meticulosidad... así que pese a que ya comprobaremos en apenas dos semanas, que tiempo frío y "cuanta chelada" nos traen San Fabián y San Sebastián, aquí va la exactitud meteorológica de su estación.



Gracias Pedro.

Texto: Karlota Albás
Fotografías: Pedro Marín y Alberto Garzo.
Fuentes y Datos: Estación Meteorológica de Casa Ruiz - Pedro Marín.